Yo soy de a pie

Lo confieso, nunca aprendí a conducir un carro. Y es que vi a mi ciudad, Quito, destruirse día a día por la contaminación y el tráfico. Vi al mundo volverse cada vez más una dictadura del automóvil, a ciudades acabadas. Amo la naturaleza y en lugar de andar lloriqueando por los glaciares que se derriten, al aire irrespirable de las ciudades, decidí, desde siempre, vivir una vida de a pie. Por supuesto, no en todo el mundo es fácil hacerlo. Pero si uno vive en Europa es simplemente irresponsable usar un carro en la ciudad. Para algo existen los pies, la bicicleta, los metros y tranvías, buses y trenes. Por una vida de a pie, con sus aventuras más y menos agradables, por una vida responsable con la naturaleza.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *